Cómo Hacer Bokashi: Compostaje por Fermentación

He aprendido que el bokashi es la mejor respuesta para quien vive en piso y quiere compostar de verdad, sin renunciar a los restos de carne, pescado o queso que las compostadoras tradicionales prohíben. Es un método japonés de fermentación anaeróbica que cabe debajo del fregadero, no atrae moscas ni huele mal, y procesa absolutamente todo lo que sale de tu cocina. En mi experiencia, lo que más sorprende es lo discreto que es: un cubo cerrado en la cocina o el balcón, dos cucharadas de salvado de bokashi al día, y a las dos o tres semanas tienes un material listo para enriquecer cualquier sustrato. Déjame mostrarte cómo funciona y cómo montar tu propio sistema en casa.

Por Qué la Fermentación Bokashi Funciona Donde Otros Métodos Fallan

Icono de zonas de rusticidad
Tiempo de fermentación
2–4 semanas en cubo cerrado
Icono de altura
Profundidad de enterrado
20–30 cm
Icono de riego
Dilución del lixiviado
1:100 (lixiviado en agua)
Icono de requisitos de luz solar
Ubicación del cubo
Sin luz directa, 15–25 °C

El bokashi se basa en fermentación anaeróbica: el mismo principio que produce el chucrut, el kimchi o el yogur. En vez de oxígeno y calor como una compostera clásica, trabaja con un consorcio de microorganismos eficientes —los famosos EM— que incluye bacterias Lactobacillus, levaduras Saccharomyces y bacterias fotosintéticas Rhodopseudomonas. Sellados sin aire, fermentan la materia orgánica en lugar de pudrirla, y ese matiz lo cambia todo.

Por eso el bokashi puede procesar carne, pescado, lácteos, comida cocinada e incluso huesos pequeños sin generar los olores de un cubo de compost convencional. El olor del cubo, cuando se hace bien, recuerda al de un encurtido suave, no a basura. He aprendido que esa diferencia entre fermentar y descomponer es la razón por la que el bokashi encaja tan bien en cocinas de piso y balcones de Madrid o Barcelona.

Qué Necesitas para Empezar en Casa

Montar el sistema es sorprendentemente sencillo. Necesitas dos cosas: un cubo bokashi y salvado de bokashi (también vendido como «salvado activado» o «EM activos»). El cubo es un recipiente hermético de unos 15 a 20 litros con tapa de cierre y un grifo en la base para extraer el lixiviado. En España se encuentra fácilmente en Amazon, en algunas tiendas Verdecora o Leroy Merlin, y en proveedores especializados como Compostadores u otras tiendas de agroecología. Lo más práctico es un cubo bokashi de doble fondo con grifo, que separa los restos del líquido de forma natural.

También puedes fabricarlo con dos cubos plásticos de grado alimentario que encajen, perforando el interior para que cuele el líquido al inferior. Lo que sí recomiendo desde el primer día es comprar dos cubos y no uno: mientras uno fermenta sellado, el otro se va llenando.

El salvado de bokashi es el inóculo: salvado de trigo, cascarilla de arroz o bagazo de cerveza inoculado con el cultivo EM y luego secado. El secado mantiene los microorganismos en estado latente, así que cuando los espolvoreas sobre los restos húmedos y cierras la tapa, despiertan y se ponen a trabajar. Una bolsa de 1 kg suele bastar para entre seis y ocho cubos completos.

Dos cubos bokashi apilables y bolsa abierta de salvado de bokashi sobre suelo de barro de patio

 

Cómo Llenar y Fermentar el Cubo Paso a Paso

Llenado Diario y Capa de Salvado

Empieza espolvoreando un par de cucharadas generosas de salvado en el fondo del cubo vacío. A partir de ahí, añade los restos de cocina en capas de unos 5 a 8 cm de grosor. No hace falta picar fino, pero conviene trocear lo grande: una cáscara de pomelo, una piel de melón o un hueso de pollo se fermentan mucho mejor partidos. Sobre cada capa, espolvorea otras dos cucharadas de salvado y presiona firmemente con una maja, un plato o incluso una bolsa con agua dentro. El objetivo es expulsar el aire: recuerda que esto es un proceso anaeróbico y el oxígeno atrapado es el enemigo número uno.

Yo guardo un recipiente pequeño en la encimera para acumular los restos del día y los añado todos juntos, en lugar de abrir la tapa cinco veces. Cada apertura mete oxígeno y enfría el proceso. Descubrí que una sola adición diaria, bien compactada y con su capa de salvado, da los mejores resultados. Evita los restos ya enmohecidos, porque traen bacterias que compiten con el cultivo EM, y deja fuera huesos grandes y exceso de aceite.

Capa de salvado de bokashi espolvoreada sobre restos de cocina dentro de cubo abierto

 

La Fase de Fermentación Sellada

Cuando el cubo esté lleno, remata con una capa generosa de salvado, unas tres cucharadas, y cierra herméticamente. Ahora viene la parte fácil: esperar. Coloca el cubo en un sitio sin luz directa —debajo del fregadero, en una despensa, en el trastero o en un rincón del balcón resguardado— y déjalo sellado un mínimo de dos semanas. En invierno, sobre todo en interior peninsular o zonas del norte donde la cocina baja de 15 °C, conviene alargarlo a tres semanas: la fermentación se ralentiza con el frío. La temperatura ideal de proceso ronda los 20–25 °C.

Cada dos o tres días abre el grifo y vacía el lixiviado acumulado en el fondo. No te saltes este paso: si el líquido se queda dentro, los restos se pudren en lugar de fermentar limpiamente. Cuando termine el periodo de fermentación, abre la tapa: los restos seguirán siendo reconocibles —verás cáscaras, pieles, restos de pollo— pero tendrán aspecto encurtido y el cubo olerá a vinagre suave, casi a salmuera de aceitunas. Si aparece moho blanco en la superficie, es perfectamente normal y señal de fermentación sana. Si el moho es azul o verde, algo ha fallado, casi siempre por exceso de aire o falta de salvado.

Lixiviado marrón de bokashi cayendo del grifo del cubo a un tarro de cristal

 

Qué Hacer con los Restos Fermentados

Aquí es donde mucha gente se confunde: el bokashi no termina en el cubo. Lo que sale es un precompost que aún tiene que acabar de descomponerse en contacto con la tierra. El método más sencillo, y el que uso casi siempre, es el enterrado directo. En el huerto o en un parterre, abre una zanja u hoyo de 20 a 30 cm de profundidad, vuelca el contenido del cubo, mezcla con tierra y cubre con al menos 15 cm de tierra encima. En dos a cuatro semanas las lombrices y los microbios del suelo lo consumen casi por completo y queda tierra oscura y rica.

Si vives en piso y no tienes suelo donde enterrar, monta una «fábrica de tierra»: coge una jardinera grande o un cubo opaco de unos 40 litros, llénalo hasta la mitad de tierra o sustrato universal, añade el precompost, mézclalo y cubre con otros 10 a 15 cm de tierra. En tres o cuatro semanas tendrás un sustrato enriquecido para macetas y jardineras de balcón. También puedes aportar pequeñas cantidades —una taza por vez— a un vermicompostero, pero ve despacio porque la acidez puede aturdir a las lombrices. Espera al menos dos semanas tras enterrar antes de plantar nada en ese punto: los ácidos de la fermentación pueden quemar las raíces tiernas.

Jardinera grande con sustrato y precompost bokashi mezclado, sobre balcón con azulejos

 

Aprovechar el Lixiviado y Cuándo el Bokashi Encaja en tu Casa

Cómo Usar el Lixiviado del Cubo

El líquido marrón que extraes por el grifo cada pocos días es el lixiviado, a veces llamado «té de bokashi». La evidencia científica sobre su valor fertilizante es mixta: algunos estudios apuntan beneficios microbianos reales, otros sugieren niveles nutritivos modestos frente a un abono equilibrado. Aun así, lo uso desde hace años y creo que la vida microbiana que aporta tiene valor genuino, sobre todo en tierras compactadas de jardín urbano.

La dilución estándar es 1 parte de lixiviado por 100 de agua: unas dos cucharaditas por litro de agua de riego. Aplícalo siempre al sustrato, nunca sobre las hojas, porque la acidez las daña. Úsalo en las primeras 24 horas tras drenarlo, porque los microbios pierden actividad rápido en contacto con el aire. Si te sobra, viértelo sin diluir por el desagüe del fregadero: los microorganismos ayudan a degradar las grasas acumuladas en las tuberías.

A Quién le Compensa el Bokashi en España

El bokashi es el único sistema de compostaje que conozco que funciona todo el año en una cocina de piso pequeña sin necesidad de espacio exterior durante la fase de fermentación. Nació en Japón, donde las viviendas son compactas y los montones de compost al aire libre no son viables, y ese mismo encaje lo hace ideal para las grandes ciudades españolas. Si vives en un piso en Madrid, en un ático en Barcelona o en un apartamento en Valencia, te permite desviar todos los residuos orgánicos —incluidos los que el contenedor marrón a veces rechaza— del vertedero, sin moscas, sin gusanos y sin malos olores.

Dicho esto, no sustituye al compostaje tradicional si tienes un jardín grande con muchos restos vegetales: no procesa ramas, podas leñosas ni grandes volúmenes de hojarasca. Yo combino los dos sistemas en mi jardín: el bokashi se ocupa de toda la cocina, incluida la carne y el pescado, y la compostera abierta procesa los restos vegetales y la hojarasca de otoño. Hay que contar también con el coste continuado del salvado —una inversión moderada al año por dos cubos en uso continuo—, pero a cambio aprovechas el 100 % de los restos de cocina con una limpieza que ningún otro método casero alcanza.

Preguntas Frecuentes

P: ¿El cubo bokashi huele mal en la cocina?

R: No, si la fermentación va bien el cubo huele suavemente avinagrado, parecido a un encurtido, y solo cuando lo abres. Un olor fuerte y pútrido indica que ha entrado demasiado aire o que ha faltado salvado, y en ese caso conviene reiniciar la carga.

P: ¿Puedo meter comida cocinada, carne y lácteos sin problema?

R: Sí, esa es justamente la gran ventaja del bokashi. Arroz, pasta, salsas, sopas, carne, pescado, pan y queso entran sin problema; solo evita huesos grandes, exceso de aceite y cualquier cosa visiblemente enmohecida.

P: ¿Cuánto tarda el proceso completo desde los restos hasta el sustrato útil?

R: Calcula entre dos y tres semanas para llenar el cubo, otras dos a cuatro de fermentación sellada y de dos a cuatro más para que termine de degradarse en la tierra. En total, entre seis y diez semanas desde que empiezas a llenar hasta tener tierra enriquecida.

P: ¿Funciona el bokashi en invierno o en zonas frías de España?

R: Sí, porque la fermentación ocurre en interior a temperatura ambiente, así que el frío exterior no es obstáculo. Si en invierno la tierra del jardín está demasiado dura, guarda los cubos sellados en el trastero o el garaje y entiérralos en primavera.

Hacer bokashi en casa es una decisión muy práctica si quieres reducir tu huella de residuos sin necesidad de jardín. Empieza con dos cubos y una bolsa de salvado, sé constante con las capas y en pocas semanas le encontrarás el ritmo. ¡Vamos a hacer crecer juntos tu amor por la jardinería!

— Isabel Sánchez

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