Hay un cambio que se nota en cuanto entras al jardín a primera hora en mayo: el aire ya no es frío, el suelo ha perdido la humedad de abril y los semilleros sembrados hace seis semanas reclaman cama definitiva. En mi jardín este mes siempre se siente como el principio real de la temporada — no porque empiece todo entonces, sino porque lo que hagas ahora se nota en julio y agosto. He aprendido que mayo es un mes de decisiones rápidas: lo que dejes para junio se quedará a medias, porque el calor cambia las prioridades. Vamos a repasar las seis tareas que de verdad importan y por qué cada una vale el rato que le dediques.
1. Trasplantar el Huerto de Verano: Tomate, Pimiento y Berenjena
La primera quincena de mayo, en la costa mediterránea, es cuando el suelo alcanza por fin los 14–16 °C estables que el tomate (Solanum lycopersicum) necesita para arrancar. En interior — Castilla, Aragón, norte peninsular — espera al 15/05 o final del mes: una helada tardía a 2 °C echa abajo en una noche lo que has cuidado durante seis semanas. He aprendido que es mejor trasplantar tarde y bien que pronto y con miedo.
Busca plantones con tallos gruesos como un lápiz fino, cuatro o cinco hojas verdaderas y el nudo del cotiledón endurecido. En el hoyo: un puñado de compost maduro, una mano de ceniza si tienes y, opcionalmente, un dientecito de ajo enterrado al lado — un viejo truco que parece reducir la presión de pulgón los primeros días. Riega con 1,5–2 L por planta de una sola vez y no vuelvas a regar hasta ver la primera hoja nueva, en 3–5 días.
El pimiento (Capsicum annuum) y la berenjena (Solanum melongena) quieren lo mismo pero un poco más tarde: el pimiento aguanta hasta el último fin de semana de mayo, la berenjena prefiere esperar a junio si la primavera es fresca. Calabacín (Cucurbita pepo), pepino y judía verde por semilla directa funcionan ahora, en surcos de 2 cm de profundidad y 50 cm entre marcos.

2. Entutorar y Despuntar las Tomateras Recién Plantadas
Una tomatera sin guía pasa los primeros quince días buscando algo a lo que agarrarse, y cuando no lo encuentra, se tumba. Plantar el tutor a la vez que la planta — no una semana después — ahorra muchas raíces rotas. En mi experiencia, una caña de bambú de 1,80 m clavada 30 cm en tierra, a 5 cm del tallo, sirve para variedades indeterminadas tipo Corazón de Buey o Cherry; para las determinadas de mata baja, una jaula de alambre de 50 × 50 cm es más cómoda.
El despunte de brotes axilares — los que salen entre el tallo principal y una hoja — empieza cuando la planta tiene 30–40 cm. Se pinzan con los dedos antes de que midan 5 cm, para que no se conviertan en otra rama y le roben luz al fruto. Una tomatera bien manejada en una sola guía da menos kilos totales pero frutos más grandes y maduración más concentrada.
Ata el tallo con un nudo flojo cada 20 cm, con rafia o cinta de tela, para evitar los estrangulamientos típicos del cordel de plástico bajo el sol de julio. Revisa los nudos cada 10–14 días: el tallo engorda más rápido de lo que parece.

3. Acolchar Bancales y Maceteros antes del Calor
El acolchado — esa capa de material orgánico o mineral entre las plantas y el sol — es la diferencia entre regar día sí día también en julio y regar dos veces por semana. He aprendido que ponerlo en mayo, antes del primer pico de calor, multiplica el efecto: la tierra entra al verano fresca y húmeda en lugar de tener que recuperarse cuando ya está reseca. La capa ideal son 5–7 cm; menos de 3 cm casi no sirve, más de 10 cm puede frenar el oxígeno en suelos pesados.
Los materiales que mejor funcionan en jardines mediterráneos:
- Paja de cereal: barata, dura una temporada, ideal para huerto. Se consigue en cooperativas o en Leroy Merlin y Verdecora.
- Corteza de pino triturada: aspecto más cuidado, dura 2–3 años, para arbustos y zonas ornamentales. Entre 4 y 7 € el saco de 50 L.
- Restos de poda triturados: gratis con biotrituradora. Déjalos orear una semana antes de extender.
- Compost semimaduro: acolchado y abono lento a la vez; cúbrelo con algo más seco para que no le salgan malas hierbas.
Deja un anillo de 5 cm libre alrededor del tallo — el acolchado tocando madera fresca facilita la entrada de hongos.

4. Instalar o Revisar el Riego por Goteo
Mayo es el último mes en el que puedes trabajar en el riego sin morirte de calor. Si tu sistema lleva un invierno parado, dedícale un fin de semana antes de que las temperaturas pasen de 30 °C. Recuerdo cuando aprendí a la fuerza que dejarlo para junio significa hacerlo a las siete de la mañana o a las nueve de la noche durante tres semanas.
La revisión empieza abriendo la llave general y dejando correr el agua dos o tres minutos por cada ramal. Goteros tapados (no sale nada), goteros rotos (mancha de agua que crece) y conexiones flojas (chorrito en la unión) son los tres problemas habituales. Un kit de reparación con piezas de 16 mm cuesta unos 12,50 € y resuelve el 90 % de las averías de la temporada.
Para huerto, programa dos riegos cortos al día — diez minutos por la mañana y diez al atardecer — mejor que uno largo: el agua se aprovecha más y el suelo no se compacta. En mi experiencia, el caudal de 2 L/h por gotero es el más versátil para tomate, pimiento, calabacín y aromáticas. Si vas a estar fuera, un programador con batería evita disgustos.
5. Vigilar las Primeras Plagas: Pulgón, Mosca Blanca y Oruga
En mayo aparecen las tres plagas que marcan el resto de la temporada. El pulgón (Aphis spp.) llega primero, en brotes tiernos de habas, rosales y judías, en colonias verdes, negras o amarillas. Un chorro fuerte de agua retira el 80 % en una pasada, y jabón potásico al 1–2 % se encarga del resto. He aprendido a no entrar con insecticidas de amplio espectro al primer aviso: las mariquitas (Coccinella septempunctata) llegan dos semanas después y un químico fuerte las elimina antes que al pulgón.
La mosca blanca (Bemisia tabaci y Trialeurodes vaporariorum) aparece a finales de mes, sobre todo en tomate y calabacín. Las trampas cromáticas amarillas, a 30 cm sobre el cultivo y a 1,5 m unas de otras, controlan la población adulta. Un tratamiento de fondo con neem cada 10 días, al atardecer, frena las puestas.
Las orugas — sobre todo de la mariposa de la col (Pieris brassicae) — aparecen en brásicas y aromáticas en la segunda quincena. Una revisión cada tres o cuatro días, retirando los huevos del envés de las hojas, evita la mayor parte. Bacillus thuringiensis (Bt) sobre larvas pequeñas es selectivo y eficaz.

6. Sembrar Flores de Verano y Plantar Bulbos Tardíos
Mayo cierra la ventana de siembra directa para muchas anuales de verano y abre la de los bulbos tardíos. La dalia (Dahlia × hortensis), si aún no la has plantado, llega justo a tiempo: en suelo a 13–15 °C el tubérculo arranca en 18–25 días y florece de julio hasta la primera helada. He aprendido que el secreto es plantar el tubérculo con el ojo hacia arriba, a 8–10 cm de profundidad, sobre cama de compost y arena que drene bien. El riego no llega hasta ver el primer brote — la pudrición temprana es el único enemigo serio del bulbo.
Para siembra directa, este mes acepta zinia (Zinnia elegans), caléndula (Calendula officinalis) y cosmos (Cosmos bipinnatus), con marco de 25 cm. Cubre la semilla con tierra fina del grosor del propio grano y mantén húmedo hasta la germinación, en 7–14 días.
Una cosa que descubrí hace algunas temporadas: sembrar tagete (Tagetes patula) entre los tomates no es sólo decorativo. Las raíces reducen los nematodos del suelo y las flores atraen sírfidos y crisopas que se comen al pulgón. Cinco o seis plantas por bancal bastan para notar la diferencia hacia julio.
Preguntas Frecuentes
¿Puedo trasplantar tomateras a finales de mayo si vivo en el interior peninsular?
R: Sí, siempre que las mínimas nocturnas estén por encima de 10 °C y el suelo supere los 14 °C. En Castilla y León, Aragón interior o Pirineo de baja altura, esperar al 20/05–25/05 es lo prudente. Si trasplantas antes, cubre con manta térmica las primeras dos semanas: la diferencia entre 12 °C y 8 °C de noche se nota en el arranque.
¿Es buena idea acolchar con grava o piedra en vez de paja?
R: Depende de qué quieras conservar. La grava es excelente para aromáticas mediterráneas y plantas de suelo seco, porque mantiene la base fresca sin retener humedad. En huerto y macizos de anuales, en cambio, el acolchado orgánico es mejor porque aporta materia orgánica al descomponerse. En mi jardín uso grava donde busco aspecto mediterráneo y paja donde priorizo el suelo vivo.
¿Cada cuánto debería revisar los goteros una vez instalado el sistema?
R: Una revisión rápida cada dos semanas durante los primeros dos meses, y luego una vez al mes en verano. Las obstrucciones por cal en agua dura son el problema más frecuente; vinagre blanco al 50 % circulando una hora al final de la temporada lo evita. En mi experiencia, un sistema bien mantenido dura entre 8 y 10 años; el peor, dos.
¿Los tratamientos con neem o jabón potásico son compatibles con polinizadores?
R: Los dos son de toxicidad baja para abejas y abejorros adultos, pero ningún tratamiento es totalmente inocuo. La regla que sigo es pulverizar al atardecer, cuando los polinizadores ya están en la colmena, y nunca sobre flores abiertas. He aprendido que el momento del día importa más que el producto: el mismo neem al mediodía puede afectar a una avispa parásita beneficiosa que esté trabajando entonces.
— Isabel Sánchez